Dos campesinos compran 50 cerdos y uno le dice al otro:
¿Dónde los metemos?
En la casa.
¿Y el olor?
Bueno, ellos ya se acostumbraran.
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Dos campesinos compran 50 cerdos y uno le dice al otro:
¿Dónde los metemos?
En la casa.
¿Y el olor?
Bueno, ellos ya se acostumbraran.
Va pasando un piurano por afuera de la iglesia y el cura del pueblo le dice:
Hijo, pasa a misa.
El campesino le responde:
No puedo padre, ¿quién me cuidará el caballo?
Dios te lo cuidará, hijo.
Bueno, dijo el campesino, y entró a la iglesia.
Cuando el padre se disponía a comenzar la misa dice:
¡Dios está con nosotros!
Entonces el campesino se levanta enojado de su asiento y dice:
Entonces, ¡quién está cuidando mi caballo!
Unn día, dos paisas que se casaron.
Ella se llamaba Lencha y el Felipe. Al terminar la boda los dos salen de la iglesia y van para el salón, a la fiesta, pero como ya les andaba de calentura se arrimaron a la hamaca, y que empieza Felipe:
Andale Lencha, quítate esa ropa, ándale Lencha quítate los calzones, y así hasta que dejó desnuda a Lencha.
Y luego se desnuda Felipe, entonces lencha sale disparada gritando:
• ¡Ay Jelipe, yo creía que te decían el burro, porque no sabías leer!.
Una piurana le dice a su marido: Pedro vamos para la chacra que ya va a amanecer, entonces la pareja de paisanos se van, la piurana en la mula y el paisano caminando, entonces se aparecen un grupo de muchachos que lo agarran al marido y lo amarran y a la piurana la estaban violando, y el paisano dice: pero como se mueve esta cojuda carajo, uno y otro hasta que terminan, luego la paisana dice mira como me han violado estos desgraciados y el paisano le responde carajo bien que te estabas moviendo, pero la paisana le dice: pero si no me estaba moviendo les queria quebrarles su huevo.
En busca de un mejor futuro llegó un paisano de Catacaos – Piura a Lima. La verdad es que el pobre hombre veía pasar los días y nada de chamba, el poco dinero que llevaba, si le alcanzaba para comer, pero no por eso, podía dejar de sentir el deseo de la “higiene del cuerpo” al ver las ofertas de sexo en una de las muy conocidas calles de Lima, llega a entablar el siguiente diálogo con una lolita de ocasión:
Piurano : Señorita, yo tengo ganas de hacer “higiene del cuerpo”, pero quiero que me lo haga como en mi tierra.
Lolita: Como en su tierra ! y ¿de dónde eres?
Piurano : pues yo soy de Catacaos, de Piura, pues señorita.
Lolita : No te preocupes cholo, has encontrado a la mujer indicada. Yo conozco mil y una maneras de hacerte feliz, sígueme que por acá es mi cuarto.
Caminan una cuadra y antes de llegar al cuarto el cholo dice: Señorita, recuerde que yo quiero que me lo haga como en mi tierra.
Lolita : Si hombre, no lo he olvidado
Entran a la habitación y el cholo insiste, pero Señorita, acuérdese que yo quiero que me lo haga como en mi tierra.
Lolita : Si cholito, no te preocupes.
Despojados, ambos de sus ropas, el cholo reinsiste: Señorita, pero yo quiero que me lo haga como en mi tierra.
Lolita : Muy bien pues…. Ahora dime ¿cómo te lo hacen en tu tierra?
Piurano : ! FIADITO PUES SEÑORITA !!!
El piurano le muestra a un amigo un reloj que le regalaron:
• ¡Mira esto paisa!… Mira qué reloj me mandó mi primo: da la hora, los minutos, los segundos, la fecha. Tiene alarma, cronómetro, tiene linterna y radio.
¡Excelente, paisa y cuántas cosas! -le dice el amigo.
• Sí paisa, y mi primo me dijo que me podía bañar con él, pero no encuentro el botón para que tire agua.